El Ayuntamiento se ve incapaz de decir en que medida afectó la ola de calor a la ciudad por no tener termómetros en las calles

La alcaldesa siempre lleva un termómetro de mercurio en el bolso

Casi dos años después de la retirada de los termómetros en las calles de la ciudad y tras el anuncio de instalación de unos más modernos, todo sigue igual en Lugo. Han pasado ya dos inviernos y los lucenses todavía no pueden saber que temperatura hace en la calle cuando se acaba de pasar la que se considera la primera ola de calor del verano.

El Ayuntamiento por su parte, se ve totalmente incapaz de indicar a las autoridades pertinentes sobre como ha afectado la ola de calor y, para evaluar la temperatura, se tienen que fiar de antiguos métodos tradicionales como comprobar a que altura vuela el grajo o el nivel de derretimiento del asfalto.

Por su parte, Lara Méndez, afirmaba en rueda de prensa que ha sido previsora con este tema y, desde principios de junio, llega consigo un termómetro de mercurio para mantener informada a la población en su labor incansable de velar por la seguridad de los lucenses.

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